Las situaciones de emergencia escapan a nuestro control, ya sean por causa de accidentes o por inclemencias meteorológicas tan graves como el huracán Irma que ahora azota la costa este de los Estados Unidos. Lo cierto es que, en momentos así, es normal que cunda el pánico así que hemos decidido ofreceros una serie de consejos sobre cómo utilizar el teléfono móvil en estos casos.

El teléfono móvil es, a día de hoy, una de las primeras cosas que metemos en nuestro bolsillo cuando salimos de casa. En ocasiones incluso antes de colocar allí las llaves que nos permitirán volver a acceder a nuestro domicilio, de ahí que la gestión de su autonomía sea importante, amén de otros usos que podemos darle en determinadas circunstancias para, así, salir airoso de lo que podamos encontrarnos por el camino. Comencemos.

Realiza las llamadas justas y necesarias, y ninguna más

Ocurre alguna desgracia y descolgamos el teléfono para llamar a las autoridades o simplemente a nuestros seres queridos. Es algo innato que no controlamos pero hemos de saber que esto no es lo más recomendable en situaciones así. Sobre todo porque las infraestructuras no están preparadas para soportar determinados picos de tráfico como los que se producen durante las emergencias.

Las redes móviles están dimensionadas para un determinado volumen de tráfico, ya sean llamadas o conexiones de datos, de ahí que en situaciones de emergencia tiendan a saturarse. Es recomendable, por tanto, realizar las menores llamadas posibles. Como mucho, llamar, transmitir el mensaje deseado y colgar y, si podemos evitarlo, ni tan siquiera eso.

Las infraestructuras para redes móviles no suelen soportar los picos de tráfico que se producen durante las emergencias, démosles un respiro siempre que podamos

En estas situaciones lo que se suele recomendar es que se libere el tráfico de ondas pues un bloqueo general puede provocar aún más incidentes. Debemos comunicarnos a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería, preferiblemente a través de conexiones fijas como ADSL, fibra o equivalentes. En caso de que esto no sea posible, lo habitual sería recurrir a los mensajes de texto. Los SMS de toda la vida.

Estos mensajes también emplean las conexiones de las operadoras móviles pero no sobrecargan tanto el sistema. En primer lugar porque usan bloques de datos finitos y fácilmente gestionables, en segundo lugar porque son conexiones asíncronas; no precisan de que ambos extremos estén conectados a la red en el mismo momento y se entregan cuando se pueden entregar. Así ayudamos a descongestionar la red.

El mito de las llamadas sin red y los móviles walkie-talkie

Una de las informaciones que suelen recorrer internet acerca de las llamadas de emergencia es que podemos hacerlas con el móvil bloqueado, lo cual es cierto, y que podemos hacerlas incluso cuando no tenemos cobertura, lo que no es estrictamente cierto. La explicación es bastante sencilla.

Las llamadas a los números de emergencia, como el 112 en España o el que corresponda en cada región, deben conectar tu teléfono con dicho servicio, dispongas o no de cobertura de tu propio operador. Eso significa que si no tienes señal en tu SIM, tal vez sí la haya de otro operador con el que no tienes línea. Dicho operador debe conectarte, obligatoriamente, con la red para poder realizar esa llamada. Eso se traduce en que no tienes cobertura pero aún así puedes llamar; a emergencias.

Para hacer llamadas es necesario que haya línea, de tu operador o de cualquier otro. Si no hay línea, tu teléfono se convierte en un caro objeto de defensa personal.

El problema es cuando la cobertura no existe en general. No ya porque tu operador no disponga de línea en la zona sino porque realmente no haya línea en tu zona. Bien porque estés en algún bosque recóndito de la geografía de tu país, o en una zona muy alta, o porque las inclemencias meteorológicas hayan causado daños a las instalaciones de la zona, puedes encontrarte con que en la zona no hay cobertura. Sencillamente porque no la hay. En este caso no habrá forma de conectar con nadie a través de tu teléfono, en ninguna circunstancia.

Suele ocurrir que en circunstancias como accidentes, tormentas y demás, aparezcan informaciones falsas sobre aplicaciones que nos permiten comunicarnos con los demás pese a no tener cobertura. No las creáis, los móviles no son walkie talkies y para conectarse con otros o con Internet necesitan obligatoriamente de redes móviles. Si éstas no existen, olvidad los milagros porque no se van a producir. Como decíamos antes, enviad un SMS que pueda salir cuando encuentre conexión. Quedará en vuestro teléfono hasta que lo consiga.

Llevad una batería externa encima (siempre que puedas)

Podéis preguntar a cualquier usuario que viva en zonas apartadas de las grandes urbes para corroborarlo: pocas cosas consumen más batería que un móvil tratando de establecer una conexión estable con la red en zonas en las que ésta es deficiente. Si eso sucede en zonas con poca cobertura, también se replica en situaciones de emergencia. Las líneas se saturan, nuestros móviles pierden la conexión y tratan desesperadamente de volver a recuperarla.

Siempre que sea posible, llevad una batería externa con vosotros. Podéis necesitar esa energía extra.

Durante el tiempo en que la línea funcione de forma irregular nuestro teléfono puede sufrir un importante sangrado de la batería, de ahí que la recomendación sea la de llevar encima una batería externa para poder devolverle parte de carga cuando sea necesario. Sobre todo porque tal vez tardemos en encontrar un enchufe al que conectarnos.

Así que si tenéis la oportunidad de prevenir, porque salgáis hacia una emergencia en lugar de enfrentaros a ella en la calle sin previo aviso, echad una batería externa a la mochila, al bolso o al bolsillo. Este chute extra de energía puede sacaros de más de un apuro llegado el momento.

Los teléfonos suelen tener brújula

Es interna, digital y tal vez no esté habilitado su uso por el propio software del teléfono, pero lo habitual es que esté ahí, esperando a que le demos instrucciones. Instrucciones como “actívate y dime hacia dónde debo dirigirme” y eso se consigue gracias a sencillas aplicaciones que podemos encontrar en las tiendas de apps para móviles.

Como decimos, tal vez el propio teléfono que tenemos en las manos dispone ya de una aplicación de brújula instalada, en alguna parte del dispositivo, pero si tenemos opción a ello descarguemos una aplicación de brújula pues podemos necesitarla para recibir indicaciones sobre hacia dónde dirigirnos. Son aplicaciones que suelen pesar poco pues cumplen una única función, señalar el norte.

Es bueno conocer que nuestro teléfono tiene sensores que pueden sacarnos de más de un aprieto, como la brújula digital o el GPS

Y también tienen GPS

Otro sensor que está presente en la gran mayoría de móviles del mercado es el GPS. Como se trata de un sensor que conecta con la red de satélites de geoposicionamiento, poco importa que estemos en el centro de un gigantesco temporal, el GPS seguirá funcionando y ofreciéndonos en todo momento la posición en la que nos encontramos.

Llegado el momento podemos utilizar aplicaciones de mapas para orientarnos pero podría darse el caso de que simplemente necesitemos nuestra posición exacta para que alguien venga a echarnos una mano. Ahí entra el GPS y podremos utilizarlo en caso de emergencia. Tal vez Google Maps y compañía no puedan operar debido a la falta de redes pero siempre podrán darnos la posición de donde estamos. Ésa es independiente de la conexión con las operadoras.

Así que si lo necesitamos, podremos abrir Apple Maps, Google Maps o el servicio que tengamos instalado en el teléfono y apuntar la localización exacta del lugar en el que nos encontramos. El margen de error es escaso, unos pocos metros, por lo que esa dirección podría llegar a salvarnos la vida. Recordad que existe y que las aplicaciones de mapas nos la dan completamente gratis aunque sí usan datos para situarnos en el mapa, y también para acelerar la localización, por lo que cuanto antes las cerremos, mejor para la conexión y la batería.

Y por último, limitad el uso del teléfono móvil y protegedlo

Es nuestra forma de comunicación con el exterior por lo que deberíamos limitar su uso al máximo. A nadie se le ocurriría ver una película durante un terremoto o un huracán pero consultar compulsivamente las redes sociales y la mensajería para saber qué está ocurriendo siempre puede ocurrir. Evitemos esto en la medida de lo posible.

Ahorremos toda la batería que sea posible y conservemos el móvil en buen estado evitando golpes, inmersiones o temperaturas extremas

Tiene que ver con la saturación de las redes que comentábamos anteriormente, y también con la salvaguarda de la batería que podemos necesitar más adelante. Es bueno llevar el móvil encima y encendido. Procuremos que permanezca encendido todo el tiempo que sea posible. Pero no sólo eso, debemos velar porque el teléfono conserve la integridad, evitar someterlo a las inclemencias para las que habitualmente no está preparado.

Evitemos en la medida de lo posible sumergirlo en el agua, aunque esté certificado para soportarlo, o acercarlo a temperaturas extremas; los móviles no reaccionan bien ni ante mucho calor ni ante el frío extremo. Si vamos a llevarlo en el bolsillo en lugar de en un bolso o una mochila, llevemos la pantalla contra el muslo y no hacia el exterior. Todo ello contribuirá a que el teléfono sea funcional durante más tiempo.


Unos consejos para ahorrar batería

Cerramos esta pequeña guía de uso del teléfono móvil en emergencias con unos cuantos consejos, bastante sencillos, para ahorrar batería en el dispositivo. Batería que puede sernos útil más adelante.

  • Bajar el brillo de la pantalla todo lo que sea posible y evitar el ajuste automático de brillo

  • Desconectar aquellas conexiones que no estamos usando, como la WiFi, el Bluetooth o el NFC

  • Si se puede, utilizar únicamente redes 3G en lugar de redes 4G. Habitualmente puede configurarse desde las preferencias de red del dispositivo, sea iOS, Windows o Android


Fuente: Xataka Movil

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